viernes, 26 de septiembre de 2008

Otoño




Wikimedia Commons, CC-BY-SA-2.0
Chauen (Marruecos)


Dejó sobre la mesa el libro que lo acompañaba, abandonó el cuaderno de notas en el anaquel del murete interior y se asomó a la ventana para mirar la lluvia que se apresuraba, otra tormenta de verano metida en septiembre, mientras los estorninos llegaban a ocupar los tejados, las vides se encendían y una ráfaga de aire nuevo brindaba en el valle por el otoño que se adivinaba.


© Luis Torregrosa López, 2008.

viernes, 19 de septiembre de 2008

lunes, 4 de agosto de 2008

El verano

En los primeros días de Junio empezamos a sudar el verano. Fue un verano imperativo que se alejó hasta Octubre y dejó el suelo de los campos cuarteado y lijo, y el asfalto caldoso de brea antigua, y los árboles lánguidos, y los hombres faltos de ganas y juicio. Fue un verano culpable. Hasta mediar la estación agradecimos la implacable justicia solar que compensaba la escasa primavera que nos había dejado el invierno. Entonces ya debimos haber comprendido que aquel era un año extraño, sin transiciones, como un péndulo imposible que descansara largo en un extremo para aparecer luego en el opuesto sin apenas advertirlo. Por la Virgen de Agosto nuestras miradas se dirigieron a menudo al corredor de las tormentas, pero los hilachos de nubes holgazanas que se paseaban por él eran una burla que irritaba a los más y preocupaba a los viejos.

El primer cadáver apareció en el sueño de un extraño, un forastero de los que gustan de husmear costumbres de pueblo ajeno. El hombre hizo un relato impreciso al oído de unos cuantos vecinos mientras se desayunaba en la pensión. “Pueden creerme si les digo que jamás sentí nada igual. Era la imagen de una fantasía vestida de mujer, inaprensible a mis sentidos y tan cercana ”. La vio tendida, todopoderosa sobre la esencia, sobre la realidad, pero muerta ya, diluyéndose en la substancia de lo cotidiano. Agustín, el más soñador de los viejos, hizo un rictus de preocupación al escuchar aquel relato del extraño. Algo había perdido.

Desde ese día todos nos apresuramos sobre lo efímero. Cesaron las canciones de cuna que las madres dedicaban a los críos, los bellos relatos de dragones y caballeros, de duendes y princesas. Nadie recordaba ya las historias de Juanito Volador que sostenía que siempre era necesaria una ilusión aunque esta fuera una locura y dedicó sus años jóvenes a imitar las maquinas de Leonardo. Se apagó el ánimo y la fábula. Sólo quedó la realidad.

El segundo cadáver nunca apareció, pero lo intuyó el porquero. Los cerdos llevaban días hocicando en el mismo lodazal teñido de sangre fresca, y sobre la superficie del charco de orines se reflejaba nítida la imagen de un niño, casi se diría de un ángel, sorprendido por la brutalidad.

Y otra vez Agustín, siempre tan inocente, sintió una punzada de auténtico dolor, como si le arrancaran sus más hermosos años. Ya no hubo más risas ni llantos en la plaza, ni correrías ni juegos, ni pelotas ni aros. Los niños se mecían adormilados a la sombra, sobre las hamacas, con la cara agria y la mirada huidiza. Y los adultos comenzaron a mirarse con temor, a buscar en cualquier gesto ajeno una amenaza, una excusa para la pelea.

Del tercer cadáver vimos la sombra gigantesca de su alma cruzar veloz el pueblo y, tras ella, infinidad de pequeñas formas, algunas reconocibles, que se apresuraban a escapar de las casas como volutas de un humo denso al que arrastraba el tórrido viento del sur. Todavía hubo quien vio alzarse en la distancia el perfil de su joven imagen pescando en el río tiempo atrás, o la figura difusa del organillero que amenizaba en el pasado las fiestas mayores, o el olor de la brisa del mar, o la escarcha de las mañanas de invierno cosida a las telarañas, o un beso, ese primer beso que se atesora como el más hermoso de los recuerdos.

Y Agustín, que por tan viejo era la memoria del pueblo, se quedó con cara de asombro, vacío. Desde entonces, nadie paseó por la alameda, ni sintió nostalgia, ni fue capaz de rememorar una caricia.

Pero un día vi caer una lágrima por el rostro ajado de Agustín mientras se esforzaba por ofrecerme una sonrisa. Olía a pan recién hecho y en el cielo dominaban las densas nubes y en el suelo el rocío. Se había acabado el verano.

© Luis Torregrosa López, 2005.

lunes, 21 de julio de 2008

Cuentos en cuentos


Un cuento aparece en otro cuento y así sucesivamente. Esos son los grandes relatos de antaño y de hoy. El que sigue es un fragmento de Piedra de Pedernal, Nuria Barrios.


En las tinieblas, allí donde acaba el resplandor de la hoguera, un yonqui se pincha en el pene. Una sombra se acerca a las planchas de cemento que rodean el poblado y vomita. Una, dos, tres veces. Cada vómito va curvando la sombra hasta que queda aplastada en el suelo.

viernes, 18 de julio de 2008

Precoz

(Wikimedia Commons, PD.)

"Arrea, que llegamos tarde", se dijo de joven, y despachó toda su existencia en un instante dejando los aparejos arrinconados, los raíles sin colocar, la estación sin concluir y el camino tan vacío y esteril que jamás hubo huellas ajenas que lo recorrieran.

© Luis Torregrosa López, 2008.

martes, 15 de julio de 2008

Sin papeles


Quemado, sediento y agotado, con la primera ojeada a la playa quedó preso de la deformidad de los curiosos.

© Luis Torregrosa López, 2008.

domingo, 13 de julio de 2008

Rasgos patrios (II)

(Jean-Jacques Bachelier - Un chat Angola - von 1761, Wikimedia Commons, PD)

SOBRE LOS PÁJAROS FRITOS
(''Sobre casi nada'' Julio Camba, 1927)

Muy bien que se prohiba la venta de pájaros fritos; pero no por razones de utilidad práctica. ¿Que el pájaro insectívoro es útil? También es útil el miembro de una expedición científica y, en ciertas islas del Pacífico, los salvajes lo asan y se lo comen. Hay sabios que, además de saber mucho, saben muy bien; sabios que tienen un sabor delicioso. Los pájaros insectívoros, a su vez, no son menos sabrosos que los otros pájaros, y sí, por razones de moral, llegaría quizá un tiempo en el que no nos comiésemos a ninguno, por razones de conveniencia agrícola, es probable que sigamos consumiéndonoslos a todos.

Por mi parte, yo confieso que los pájaros fritos, insectívoros o no insectívoros, me gustan con locura. Ya sé que las almas sensibles van a indignarse contra mí, dándole caracteres humanitarios a una cuestión que, para la mayoría de las gentes, no pasa del dominio de la veterinaria. Me considerarán un enemigo de los pájaros y, menos mal si lo fuese, porque, desprovisto de toda simpatía hacia ellos, mi pecado al comérmelos no tendría mayor gravedad. desgraciadamente, sin embargo, yo adoro a los pájaros. Estas líricas criaturas que, una vez fritas, me gustan tanto, no me gustan menos cuando las veo revolotear por los jardines. Yo amo al pájaro en la selva tanto como en el lebrillo, y es posible que en esto haya algo de depravación, aunque quizá existan depravaciones peores. Por ejemplo: la de aquel que, llevado de su ternura hacia el pájaro, lo coge y lo mete en una jaula. ¿Quién no ha conocido a alguna de esas señoras que, con un canario en la jaula, una perdiz en el estómago y dos o tres plumas de pavo real en el sombrero, se horrorizan al vernos comer un gorrión? Indudablemente, ni los intereses agrícolas, ni el sentimentalismo de las clases regulamente acomodadas, bastarán a defender a los pájaros contra nuestro apetito.

Yo no veo más que un medio para evitar que el público coma pájaros fritos y es el de prohibir que se frían. Claro que, en buena lógica, no existe ninguna razón para que se prohiba freir un pájaro mientras se permite asar una chuleta; pero ahora no se trata de desarrollar nuestro sentido lógico, sino más bien nuestro sentido moral, y el pájaro frito es desmoralizador. Quizá una de las cosas que lo hacen más delicioso sea, precisamente, el mismo remordimiento con que nos los comemos. ¿Quién piensa en la ternera al tomarse una chuleta? Pero ante el pájaro frito, todos recordamos al pájaro vivo, y el pájaro es, por tradición, la más poética de las criaturas, Decididamente, el espectáculo de una generación como ésta, que fríe a sus pájaros dejando en paz a sus ministros y a sus caseros, no puede ser muy edificante para las generaciones sucesivas.

*Rasgos patrios (I)

viernes, 11 de julio de 2008

Láquesis


Aquella mañana, como si el cielo se desplomara de repente, sintió el dolor por las muertes de tantos amigos y el peso de las cosas que sabía debía albergar su memoria y no recordaba. Percibió por vez primera que algunos hechos confusos del pasado se distanciaban y embellecían, que apenas dormía y que el cuerpo reflejado en el espejo le era completamente extraño. La muerte está sobrevalorada, pensó; el acto final del drama es la vejez.

© Luis Torregrosa López, 2008.

lunes, 7 de julio de 2008

Geógrafos


Desplegó el mapa, marcó los destinos, señaló los relieves y vaguadas y dispuso un viaje por mi cuerpo con la incompetencia de un turista.

© Luis Torregrosa López, 2008.

sábado, 5 de julio de 2008

Primer amor


Al terminar de girar había recorrido la espiral en ambos sentidos, pero jamás olvidó el camino de ida.

© Luis Torregrosa López, 2008.

jueves, 3 de julio de 2008

Rasgos patrios (I)



Antonio Machado. Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).

El español suele ser un buen hombre, generalmente inclinado a la piedad. Las prácticas crueles —a pesar de nuestra afición a los toros— no tendrán nunca buena opinión en España. En cambio, nos falta respeto, simpatía y, sobre todo, complacencia en el éxito ajeno. Si veis que un torero ejecuta en el ruedo una faena impecable y que la plaza entera bate palmas estrepitosamente, aguardad un poco. Cuando el silencio se haya restablecido, veréis, indefectiblemente, un hombre que se levanta, se lleva los dedos a la boca, y silba con toda la fuerza de sus pulmones. No creáis que ese hombre silba al torero —probablemente él lo aplaudió también—: silba al aplauso.

martes, 1 de julio de 2008

Conquistas


Cuando Edmund Hillary arrastraba sus últimos pasos hasta la cima del Everest, las familias de sherpas de la zona presintieron de inmediato que les habían arruinado de por vida la excursión semanal.

© Luis Torregrosa lópez, 2007.

viernes, 27 de junio de 2008

Gente común


Eran un puñado de hombres y mujeres seleccionados. Había blancos y mestizos; de diferentes culturas y lenguas; de gustos diversos y absolutamente desconocidos. Eran todos ellos respetables, buenos vecinos y ejemplares ciudadanos, amantes de sus familias y entregados al trabajo: amas de casa, ejecutivos, administrativas y hasta un estibador del puerto. Guardaban el silencio y la atención debidas y todo en ellos era sentido común y responsabilidad. Por eso a nadie le pareció extraño que a la pregunta del magistrado contestará la portavoz de todos ellos: pena de muerte.


© Luis Torregrosa lópez, 2001.

martes, 24 de junio de 2008

Los cuentos de Caín

(La Bible - Cain et Abel, Marc Chagall)

Cuando mi madre me llevaba en su vientre, padre le contaba cuentos extraños que producían sueños inquietos. Madre se recostaba sobre la almohada y debía escuchar las narraciones hasta que le apresaba un duermevela gris. Aquellos encantamientos que rodearon a mis primeros latidos son hoy pesadillas que me devoran en la noche; y al alba, con las primeras luces, me despierto angustiado, bañado en sudor y con miedo, mucho miedo. Pero tengo el consuelo de mi madre que cada mañana, cuando me oye sollozar, me atiende solícita y tierna.

—No te apures, mi niño. Padre ya murió.


Ciudadanos de ficticia: autores de México, Argentina, Colombia y España.
México : Ficticia, 2001. ISBN: 9685382026

© Luis Torregrosa López, 2001.

sábado, 21 de junio de 2008

Retrato de familia

(Familia Saying Grace, Antoon Claeissins, 1585. Wikimedia Commons, PD)


En casa, como buena gente del norte, nunca gritamos. Jamás. Ni discutimos ni hay conflictos entre nosotros. Nunca. Así nos educó mi madre y a ella la suya. La abuela decía que la familia es nuestra fortaleza, el cimiento de nuestra vida, y no cabe socavar ni asaltar tan preciado bien bajo excusa alguna. Y aquí me tenéis, en la penumbra, acechando por si veo otra vez a ese ángel pelirrojo que es mi sobrina.

© Luis Torregrosa López, 2008.

miércoles, 18 de junio de 2008

Primera vez


Al mirar a esa mujer que permanece en la cama, cualquiera nota su perturbación y extravío. Al prestar más atención, si nos aproximamos lo bastante y fijamos nuestros ojos en los suyos, observaremos que en el fondo, más allá de sus pupilas, enfocado sin dificultad, se puede ver el gesto colérico de un hombre con la mano alzada sobre ella por primera vez.

© Luis Torregrosa López, 2008

lunes, 16 de junio de 2008

Anónimos


Los hombres sin historia acordaron un día llevar la insignificancia de su existencia a un lugar más acogedor. Desde entonces aquella tierra quedó huérfana de acogedores anónimos, aplastada por una muchedumbre de versados de la afectación y peritos del poder.


© Luis Torregrosa López, 2008

Idólatras



Tras los ojos de aquella hermosa mujer se escondía toda una vida por perfilar que temió arruinar con su voraz lujuria, así que se alejó de ella para dedicar el resto de sus días a leer novelas de amor.
© Luis Torregrosa López, 2008

sábado, 14 de junio de 2008

viernes, 13 de junio de 2008

Retornos


El viejo sentado a la puerta de la escuela no se ha perdido: extravió el alfabeto de las veintisete letras para despertar en la infancia.


© Luis Torregrosa López, 2008

miércoles, 11 de junio de 2008

Gimnasia



Don Antonio era hombre flexible, de brazos extensos y piernas fibrosas, con un suave aire de atleta explosivo. A Don Antonio le gustaba dar clase de gimnasia en el patio, fuera invierno o verano, cayera la helada o derritiera el sol. Don Antonio, hombre de poco mundo y mucho deporte, saltó aquella tarde al campo con la levedad de siempre. Rápido, diestro y con maña, durante los primeros quince minutos agotó a los rivales en un sinfín de escaramuzas de balón. Luego sobrevivió en el terreno como pudo. Ya en la segunda parte, Don Antonio había perdido el fondo, el tipo, el pan y la sal y, en dos bocanadas, se nos fue para siempre. A Don Antonio lo enterraron con poca ceremonia y muchos llantos de la viuda a la que hoy, fondón y barrigudo, sigo consolando noche sí, noche también.

© Luis Torregrosa López, 2008

lunes, 9 de junio de 2008

Carísimo



Carísimo dueño y hermano mayor:

Me interrogas presuroso sobre esta primera experiencia y debo decirte que en tan agotadora tarea pierdo hasta la médula, por lo que sería de consideración por tu parte no apremiarme. Por otro lado, el cambio ha sido notable al pasar de un juego de manos que era ya un hábito con su rutina y sus tiempos, a la delicada intromisión en casa ajena plena de detalles para mi goce y extenuación.

P.D. Aunque no me importe demasiado, creo que si la cubierta de latex tenía la finalidad de aislar a los lanceros del cubículo, has tenido mala fortuna.


© Luis Torregrosa López, 2008

sábado, 7 de junio de 2008

Guisote de collejas con espuma de mar

(Cabo de Gata. © Alberto Conde)
Dedicado a la memoria de Alberto Conde, que falleció el pasado dos de mayo

Le gustaba dar de comer a los gatos aquello que rascaba de la olla. Era vieja y su vista hacía tiempo que flaqueaba. Tenía la cara alquitranada del sol alpujarreño, siempre sentada a la puerta de la casa, con la persiana golpeando a poco que moviera el viento. Aquel verano la llevaron a conocer el mar en Gata, un sueño antiguo de juventud. Al llegar a la playa le faltaba el aire con la emoción. Le dispusieron un asiento frente a la orilla y saboreó cada murmullo de las olas, la espuma del agua que jugaba entre sus dedos y la fresca caricia de la arena húmeda. Casi podía oir a los piratas berberiscos acercarse, recordando con precisión las historias que había escuchado desde niña y que su padre le contaba una y otra vez. Ensimismada, no notó acercarse un gato cobrizo que, de inmediato, saltó a su regazo. Ella lo abrazó y sacó de su bolsillo un trozo de galleta. "Hoy es fiesta, toma un dulce", le dijo, "mañana, en casa, guisote de collejas".
© Luis Torregrosa López, 2008

viernes, 6 de junio de 2008

El fantasma de la ópera


El suelo de la Ópera Garnier de París es discreto. Charles Garnier quiso que así fuera para que el esplendor sobrecargado del neobarroco en columnas, capiteles, techos y lámparas pudiera apreciarse sin distracciones.

Gastón Leroux escribió su novela, El fantasma de la ópera, situando a los protagonistas en ese espacio y al fantasma -Erik- como hijo deforme de un maestro de albañilería que había trabajado en la construcción del edificio. Conocedor de que los asistentes a las representaciones no entretenían su mirada en los espacios monótonos, es leyenda que se escondiera en pasadizos secretos para ocultarse. Al contrario, paseaba por el edificio con total libertad, confundido el color de su alma común con el gris de la media altura.

Erik fue visible para la corista, sí, y también para los mendigos de la entrada a quienes contaba su estancia en Persia en largas narraciones, como si fuera uno de los cuentos de Las mil y una noches; y les hacía permanecer atentos a la música que se filtraba amortiguada y empobrecida por los excesos de la decoración al tiempo que les refería la historia de Las vísperas sicilianas o Romeo y Julieta de Berlioz. Erik sabía de música, más que nadie, era un compositor excelente atrapado en un mundo de fantoches, apariencias y desvaríos de lujo. Erik es cada uno de aquellos fantasmas con los que nos cruzamos todos los días, que tienen el color de las aceras de una capital de provincia y nuestra total indiferencia.

© Luis Torregrosa López, 2008

miércoles, 4 de junio de 2008

La flor


Habían pasado sólo dos días desde que la yema del índice de su mano derecha sangró por culpa de la espina de un rosal, cuando de la herida comenzó a brotar un hombre nuevo. Primero los cambios se extendieron por los brazos hasta llegar a los hombros y luego se apoderaron de su cabeza, dejándose caer más tarde por el resto del cuerpo. Todo en él se convirtió en suave terciopelo, fragancia de aromas sutiles y tonos vivos, chillones como el sol cegador del verano. Al explotar la floración creyó reventar en un oleaje de dichas, hasta que llegó el jardinero y lo decapitó.


© Luis Torregrosa López, 2008.

lunes, 2 de junio de 2008

Vagos



El clan renovaba el fuego cada noche desde hacía varias generaciones. La entrada a la caverna estaba protegida por una fogata siempre humeante: lugar de calor y comida; de juegos, danzas y ritos. Al caer la tarde se agitaban las ascuas y con nuevo troncos se alzaba la gran hoguera: poder y fuerza, seguridad.

La tribu dedicaba la mayor parte del tiempo al descanso. La caza, en la estación de sequía, era abundante pues resultaba fácil acercarse a las piezas emboscados en los recodos del río. La precaución del ciervo y el jabalí no era bastante frente a la astucia de los hombres, ordenados en arco, dispuestos con lanzas y mazas a dispensar la muerte al menor descuido.

El tiempo transcurría sin más contratiempos. La prosperidad se manifestaba en un aumento considerable de nacimientos y en una mayor longevidad de los miembros de la comunidad. Hasta que algunos pocos comenzaron a dedicar su imaginación y maestría a decorar la techumbre de las grutas interiores, lo que motivo las primeras acusaciones.


© Luis Torregrosa López, 2007.

sábado, 31 de mayo de 2008

Estación de término


Dispuso de izquierda a derecha las cartas que había recibido de ella, como una baraja extendida sobre la mesa. Las rompió todas, una a una, a excepción de la última, como se lo había prometido a sí mismo. Ahora sólo le quedaba el adiós de una desconocida.

© Luis Torregrosa López, 2007.

jueves, 29 de mayo de 2008

Juan Ramón Jiménez, in memoriam



Hace 50 años moría en Puerto Rico Juan Ramón Jiménez el segundo Premio Nobel español más olvidado —siempre quedará en el top Echegaray—. Dos años ante de morir, el exiliado Juan Ramón recibió el Nobel. Hjalmar Gullberg manifestó aquel lejano 1958 que el premio se concedía "a una larga vida consagrada a la poesía y a la belleza", hablando del autor como un "viejo jardinero" al recordar que su obra no tenía el porte de una gran construcción andaluza, sino de un fértil jardín, de esos escondidos a trasmano donde uno debe entrar y abandonarse para descubrir lo cotidiano en las manos de un poeta que le confiere un resplandor ejemplar y nuevo.

En efecto, Juan Ramón Jiménez fue la timidez echa poeta, y quizás por eso necesitaba escribir. El exilio truncó buena parte del brillo de su obra, posiblemente culminada con Platero y yo y Diario de un poeta recién casado, obras publicadas veinte años antes de marchar de España.

Hay un premio de poesía que lo homenajea en el que sólo se implica la Diputación de Huelva —los olvidos del Estado y la Comunidad andaluza alguien los tendrá que explicar—, una modesta fundación que hace lo que puede con pocos fondos, apenas si una imperceptible señal de que fue y estuvo entre nosotros. Hace poco en la Residencia de Estudiantes se presentaba una gran obra sobre el maestro, Juan Ramón Jiménez, 1956. Crónica de un Premio Nobel, del también poeta Alfonso Alegre Heitzmann. La mejor inversión de junio puede ser comprar por 25 euros esta delicia para conocer la explosión interior de un grande de la literatura. Apenas llenar medio depósito de gasolina.



Diario de un poeta recién casado (fragmento)


La Mancha


Una estrella sin luz
casi, en la claridad difusa
de la luna extendida por la niebla
vigila tristemente todavía
los olivares de la madrugada
que ya apenas se ven.
El campo
trastornado e informe e incoloro
en la sombra
que, gris, se va y la luz gris que se viene,
empieza vagamente e limitarse
con el alba,


luces y colores...


¡Alma mía
salida ahora de mi sueño nueva,
tierna, casi sin luz ni color aún, hoy
—como un recien nacido—
por este campo viejo que cruzaste
tantas veces
—los olivares de la madrugada—,
tantas veces, con ansia y sin sentido,
a la luz de la estrella inextinguible
de tu amor infinito, ¡cuanto tiempo
naufrago de la luna!


...Una estrella
vigila tristemente... todavía...
los olivares de la madrugada
...que casi no se ven
ya... en el recuerdo...

martes, 27 de mayo de 2008

Cosas de niños


© Once Upon A Time, Diana Nevermind

El recuerdo más triste que guardo de la infancia es el de una trucha boqueando, asfixiándose en la orilla del río, a mi lado. Aquella visión me paralizó de tal modo que no presté atención a nada más, y mucho menos a mi padre, el muy criminal, al que se llevó la corriente en ese momento.


© Luis Torregrosa López, 2008.

lunes, 26 de mayo de 2008

Marco Antonio y Cleopatra


(Cleopatra, 1963. Elizabeth Taylor y Richard Burton)


—¡¿Cómo es posible?! ¡Estamos a su alcance!— clamó Cleopatra.

—Ya te dije que debíamos recoger la estatua, el busto y la máscara, pero saliste huyendo con los primeros sonidos que llegaban de la superficie—, replicó Marco Antonio.

—Lo siento, estaba asustada, encogida el alma que aún somos. Los veía reaparecer, otra vez, dos mil años después—, se lamentó Cleopatra

—No todo está perdido, amor mío—, trató de calmarla Marco Antonio y, dirigiendo la mirada a Osiris le preguntó, —¿qué consejo puedes darnos?—.

—Yo puedo garantizaros la resurrección. Decidme cuándo y dónde—, respondió la deidad.

—¡Ahora!—, imploró Cleopatra —lejos de Abusiris, de Alejandría, de Egipto, y envía nuestras tumbas a las simas más profundas de la tierra, soberano del reino de los muertos—.

—Así sea—, proclamó Osiris, —y perdida Afrodita, bueno será que os acompañe Hut-Hor, que se encuentra refugiada en Deir el-Medina, y ni en los relatos infantiles se revelará jamás vuestro nuevo destino—.

Expertos egipcios han descubierto ...

sábado, 24 de mayo de 2008

Mario Benedetti


Aprovechando una entrevista en el diario El País de hoy he recordado la excelente labor de la Universidad de Alicante a través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en donde Benedetti -que es doctor honoris causa de dicha universidad- tiene página propia aunque lamentablemente desactualizada.

En Letra buena, hace ya más de una década, se decía que Benedetti es Homero. Se reseñaba entonces: "su obra circula libre, desaforadamente sus citas sin corpus, sin libros, sin fotocopias. Circula porque sí, manuscrita, porque forma parte de los sentimientos más elementales y profundos de los chicos". Y sigue siendo Homero hoy porque sus textos recorren sin freno por la red y atrapan a cualquier lector desprevenido, y lo hacen para siempre. El artículo de El País menciona la llegada de Benedetti al territorio de los haikus hace cinco años, pero se equivoca: ya dejó cuenta de su capacidad de asimilar el haiku en 1999 en un ejercicio maestro.

Ha recorrido el poema y el relato como pocos autores hispanos, y sus ensayos, menos conocidos, son obras para la inteligencia, en especial aquellos en donde desmenuza el arte de escribir con la propia alma sin servilismos ni inventos vacuos. Así también en el poema Las palabras, comienza,

No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro.


Y como cuentista, alegró la dimensión de los relatos cortos con una soltura envidiable, lejos de las composiciones alocadas y huecas de algunos contemporáneos mejor valorados.

Persécuta

Como en tantas y tantas de sus pesadillas, empezó a huir despavorido. Las botas de sus perseguidores sonaban y resonaban sobre las hojas secas. Las omnipotentes zancadas se acercaban a un ritmo enloquecido y enloquecedor.

Hasta no hace mucho, siempre que entraba en una pesadilla, su salvación había consistido en despertar, pero a esta altura los perseguidores habían aprendido esa estratagema y ya no se dejaban sorprender.

Sin embargo esta vez volvió a sorprenderlos. Precisamente en el instante en que los sabuesos creyeron que iba a despertar, él, sencillamente, soñó que se dormía.
Con los años que le alcanzan, nunca es tarde para recordar que Benedetti debe ser un Premio Miguel de Cervantes necesario, imprescindible.

viernes, 23 de mayo de 2008

La lámpara maravillosa


Al fin encontró la lámpara. Su alegría era desbordante. No recordaba la razón, pero la búsqueda había empezado hacía mucho, mucho tiempo atrás. La desenterró y comenzó a frotarla, cada vez con más energía. De repente, la lámpara empezó a estremecerse con un poder insólito, sin duda mágico. De inmediato y tras un par de convulsiones, la lámpara lo absorbió y fue en ese preciso instante cuando recordó con amargura que él era el genio.
© Luis Torregrosa López, 2001.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Estos malditos rumanos se lo llevan todo


Dumitru Tsepeneag, uno de esos malditos rumanos como los que Berlusconi meterá en la carcel, se ha hecho con el Premio de la Unión Latina de Literatura en Roma. Exiliado en Francia, debe mantener cuidado de cómo y con quién viaja a la capital italiana. No sé yo si un premio literario es garantía suficiente para pisar Italia sin consecuencias. Supongo que los organizadores habrán enviado un fax a La Camorra, al Ministro de Exteriores y al propio Berlusconi para informarles de que le van a dar 12.000 euros por el galardón y se puede pagar una estancia de un par de días por lo menos.

Pero aún así, Tsepeneag ha sido premiado, entre otras cosas, por "[mostrar] cómo se está construyendo ante nuestros ojos la nueva Europa" y entre sus obras, Pays des Maramures, retrata el éxodo rumano a Occidente. Y eso, amigos míos, es una provocación de los culturetas italianos, rojos ancestrales, seguro que amigos de los Bardem y toda esa banda. La novelista Gabriela Adameşteanu, rumana también, sólo tiene elogios para la obra de Tsepeneag, pero claro, eso más que ser un apoyo es una vuelta de tuerca sobre la ya débil nuca del escritor.

Suerte Dumitru y no olvides el traje de amianto.

martes, 20 de mayo de 2008

Confesiones de alcoba (II)


—Dime lo más bello que se te ocurra—, le pidió.
—Me amas—, contestó él.

Y ella lloró con el mayor desgarro.

© Luis Torregrosa López, 2008.

lunes, 19 de mayo de 2008

Niños lectores en Perú

(Ilustración de Howard Pyle en Libro de Piratas, Wikimedia Commons, PD)


En una iniciativa del Ministerio de Educación peruano, se han incorporado a los pequeños portátiles que se entregan gratuitamente a niños y profesores de primaria, cien obras literarias que consideran básicas. Entre ellas, El narrador de cuentos, de Oscar Wilde, Los cachorros, de Vargas Llosa, El cantero y el asno, de Mariano Melgar o La Historia de Pedro Serrano, de Garcilaso. Bien por la iniciativa pero, ¿qué obra consideras ideal para un niño o niña de entre 12 y 14 años?.

domingo, 18 de mayo de 2008

Clase de poesía



Notarán que hoy no habla el soñador, sino su otra alma, la enamoradiza y fracasada. Tomen nota de sus palabras: verraco, herida, colillas, harapos, mierda. Tomen, tomen nota de ellas y de su ritmo poderoso y reflexionen unos instantes, pero con cierta premura, no sea que el autor regrese a los brazos de su amada y termine por estropear el texto con candilejas y puestas de sol.
© Luis Torregrosa López, 2008.

sábado, 17 de mayo de 2008

Los besos


(Imagen tomada de Jok's Page en Oceanos de besos.)

LOS BESOS
Vicente Aleixandre, 1898-1984, poeta sevillano, Premio Nobel de Literatura en 1977.

No te olvides, temprana, de los besos un día.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.

Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto,
en tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan,
escapan?

Entreabierta tu boca vi tus dientes
blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.

¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta
reinabas! Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes, que te rozan,
revuelan, mientras ciega tú brillas.

No lo olvides. Felices, mira, van, ahora
escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.


© Herederos de Vicente Aleixandre

viernes, 16 de mayo de 2008

I Concurso Literario SMS

El Cabildo de Gran Canaria convocó un concurso singular de microrelatos en SMS dentro de la campaña "Leer es vital". Aquí encontraréis las bases. Hasta el 23 de mayo está abierto el plazo y basta con enviar el texto en un SMS con un máximo de 160 caracteres a un teléfono movil. Dos premios y cuatro finalistas para repartirse 1.600 euros.

jueves, 15 de mayo de 2008

Hoy no hay cuento

(Russian Tales, Copyritht Beatriz Martín Vidal)


Beatriz Martín Vidal es una ilustradora salmantina, ciudad en la que pude conocer por vez primera su obra en una exposición no especialmente difundida. Después compré un libro con sus ilustraciones, Metamorfosis-Metamorphosis, una obra singular que recomiendo vívamente. Con un gran trabajo a sus espaldas y varios años de oficio, pertenece a ese territorio incomprensible de artistas, sabios en su quehacer, que no han traspasado la frontera de pequeños espacios locales. Lastimoso y preocupante. Con esta entrada espero poner mis cinco céntimos para difundir su obra.

martes, 13 de mayo de 2008

La tormenta


Todo aquello sucedió en mis afueras, mientras fingía no saber, en la noche. Al salir el sol y reposar en su piel, me devolvio el aroma de una tormenta de julio que se instaló en mis adentros. Ahora aguardo ansioso cada rayo.


© Luis Torregrosa López, 2008.

domingo, 11 de mayo de 2008

Camarín




Ser futbolista es oficio de cambios bruscos: vas del infierno al paraíso en un abrir y cerrar de ojos, saltas de las callejas angostas del barrio a los estadios de Europa con la misma facilidad con la que un saltimbanqui da un brinco. Pero, ¡ay la caída! Nada de eso le contaron a Camarín, guardameta huerfano de madre y padre desgraciado, que con las mieles del juego se alzó a lo más alto para ver su propio desplome en el desgobierno de aquél balón huidizo que dejó a recaudo del diablo mientras entretenía la vista con las rubias de la grada sur, sin acordarse de que Leviatán era el nombre del equipo contrario y las muchachas admiradas hijas del fuego eterno.


© Luis Torregrosa López, 2008.

viernes, 9 de mayo de 2008

jueves, 8 de mayo de 2008

Pablo García Baena


Pablo García Baena, una de las más potentes voces de la poesía española de posguerra, ha obtenido el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana a los 84 años.

Recién acabada la Segunda Guerra Mundial, cuando España sufría la mayor hambruna del siglo XX, justo cuando aún no se había terminado de llorar la suerte de los grandes: Lorca, Miguel Hernández, Machado, Baena supo recoger los mimbres que a duras penas resistían y fundar la revista Cántico. Nacida en Córdoba, apenas dejo ese espacio para la creación y, sin embargo, fue adquiriendo, fuera y dentro de España, la solidez de un trabajo que se sublevaba en silencio contra la oficialidad. De ella y sus autores bebió Pere Gimferrer, entre otros muchos. Traducciones de malditos como Pasolini o los poemas de Cernuda y Celaya aparecieron en la revista en un acto de valentía que recorría como un trayazo la espina dorsal de la cultura oficial.

García Baena recibió el Premio Príncipe de Asturias en 1984, pero siguió vendiendo antigüedades en Málaga para ganarse la vida, oficio poético que, sin embargo, no oculta el destino de los intelectuales en los años oscuros. Los que saben dicen que este premio, el Reina Sofía, será la antesala del Cervantes. Veremos. Los españoles tenemos tradición de cainitas.



Hace frío en los atrios esta noche ...


miércoles, 7 de mayo de 2008

Historias de amor

"Un hombre y una mujer se aman, siga usted". Fue Camilo José Cela, durante la celebración de unos cursos en una universidad de verano en España, quien respondía así un decepcionado alumno cuando este le pidió un tema para una novela. Así dejó zanjado el futuro Nobel (entonces aún no lo era, si mal no recuerdo), que escribir no es una cuestión de temas, al tiempo que recordaba que el más universal de ellos, el amor, tiene cuerda para rato. Ahora se anuncia la nueva novela de Gabo, una historia de amor cuyo título está por determinar, y aún antes de que vea la luz he podido escuchar en algunas tertulias culturetas la decepción de presuntos adeptos a la lectura por el tema elegido. Al parecer, las clases de Cela no han sido suficientes, ni tampoco la evidencia. Yo soy clásico, y Antonio y Cleopatra sigue siendo mi historia de amor preferida, quizá por mi debilidad por Shakespeare. ¿Y tú historia de amor favorita es ...?

lunes, 5 de mayo de 2008

Yoani Sánchez


La torpeza de las dictaduras permite que Yoani Sánchez no pueda recoger el Premio Ortega y Gasset 2008 por su blog Generación Y. Parar las mareas a escobazos es el mejor sistema para ahogarse. Un abrazo Yoani.

sábado, 3 de mayo de 2008

El novelista



Cada vez que se sentaba a escribir su gran novela, le brotaba un cuentecillo gracioso. Cansado ya de que su ciclópea disposición alumbrase tan menguados textos, convocó a sus musas para reconvenirles:

—Me ofrecéis sólo fragmentos de literatura. ¡Yo quiero más!—, dijo.

Y no entendiendo aquellas a qué se refería, le dejaron varios miles de adjetivos que siempre les sobraban.


© Luis Torregrosa López, 2007.

miércoles, 30 de abril de 2008

Sobre la dificultad de contar

"Vistas así las cosas, y vistas las dificultades de toda índole, no sería descabellado decir que contar cabalmente lo ocurrido —eso a lo que el hombre aspira desde hace siglos, y por lo que se esfuerza, y que de hecho cree lograr a veces— es del todo imposible".


Discurso de Javier Marías en su ingreso en la Real Academia Española

lunes, 28 de abril de 2008

Recuerdos de la infancia


De la columna de libros que amenazaba con desperdigarse por el suelo, brotó una densa niebla de la que emergió el personaje favorito de su infancia. Tener ochenta años y embarcarse de nuevo en las aventuras de Peter Pan fue para élla puntilla final.


© Luis Torregrosa López, 2002.

domingo, 27 de abril de 2008

Estos días azules y este sol de la infancia



Antonio Machado murió en soledad y pobreza.

Antonio Machado murío en soledad y pobreza en Colliure.

Antonio Machado murió en soledad y pobreza en Colliure, en el exilio.

Antonio Machado murió en soledad y pobreza en Colliure, en el exilio, abandonado de todos menos de su hermano José, su madre y su cuñada.

Dios tenga piedad de nuestras almas porque abandonamos a Antonio Machado a las puertas de la muerte mientras su madre agonizaba en la habitación de al lado.

© Luis Torregrosa López, 2007.

miércoles, 23 de abril de 2008

Poderes sobrenaturales

Mi problema es bien sencillo: veo cosas distintas de las que oigo. O mejor dicho, veo lo que ocurre y oigo lo que ocurrirá. Mientras puedo observarte ahí sentado, leyendo, me estremecen ya los quejidos de tu agonía. Y más aún: siento en la punta de mis dedos la frialdad de tu cuerpo extinto y mi olfato me recuerda que llevas varios días pudriéndote en el sepulcro. De mi sentido del gusto mejor no hablemos. Te dejaría estupefacto.


© Luis Torregrosa López, 2001.

martes, 22 de abril de 2008

Premio Brillante Weblog 2008


PREMIO BRILLANTE WEBLOG 2008.
Para quien esto escribe por este blog, Desde la palabra.
El delito lo ha perpetrado David en Vivir para contarlo.

David ha sido en especial generoso, quizá demasiado. Muchas gracias. Más difícil que decir algo no manido será mantener continuidad a las palabras que se destilan poco a poco en el blog. Esa será mi forma de agradecértelo.

Mis siete elegidos por orden alfabético, que habrán de continuar el viaje del Premio al menos a otros tantos (al pie se os informa), son:

*Dodo, por El nido del Dodo
*Hispa, por El ojo del tuerto (en plena reforma)
*ISB, por La sonrisa apócrifa
*Mara Torres, por MARA TORRES
*Michel, por Relatos de bolsillo
*Montse, por Montse, una mica de tot
*Paco, por Cielos

Bases (atención, premiados):
• Al recibir el premio, se ha de escribir un post mostrando el premio y se ha de citar el nombre del blog o web que te lo regala y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador.
• Elegir un mínimo de siete blogs (pueden ser más) que creas que brillan por su temática y/o su diseño. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos.
• Avisarles de que han sido premiados con el premio “Brillante Weblog”.
*Opcional. Exhibir el premio con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que tú escribes sobre él.

lunes, 21 de abril de 2008

Creencias


En la Tierra hay una isla donde habitan dos naúfragos. Uno de ellos pasa las horas arrodillado frente a una tosca cruz de madera, rezando, rogando a Dios que los rescaten. El otro construye una barca.

© Luis Torregrosa López, 2006.