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lunes, 13 de julio de 2009

La desmemoria (4)

Lámina reproduciendo los sucesos del 1, 2 y 3 de mayo de 1886 en Haymarket, Chicago.



La desmemoria/4
Eduardo Galeano. El libro de los abrazos


Chicago está llena de fábricas. Hay fábricas hasta en pleno centro de la ciudad, en torno al edificio más alto del mundo. Chicago está llena de fábricas, Chicago está llena de obreros.

Al llegar al barrio de Haymarket, pido a mis amigos que me muestren el lugar donde fueron ahorcados, en 1886, aquellos obreros que el mundo entero saluda cada primero de mayo.

-Ha de ser por aquí-, me dicen. Pero nadie sabe.

Ninguna estatua se ha erigido en me moria de los mártires de Chicago en la ciudad de Chicago. Ni estatua, ni monolito, ni placa de bronce, ni nada.

El primero de mayo es el único día verdaderamente universal de la humanidad entera, el único día donde coinciden todas las historias y todas las geografías, todas las lenguas y las religiones y las culturas del mundo; pero en los Estados Unidos, el primero de mayo es un día cualquiera. Ese día, la gente trabaja normalmente, y nadie, o casi nadie, recuerda que los derechos de la clase obrera no han brotado de la oreja de una cabra, ni de la mano de Dios o del amo.

Tras la inutil exploración de Haymarket, mis amigos me llevan a conocer la mejor librería de la ciudad. Y allí, por pura casualidad, descubro un viejo cartel que está como esperándome, metido entre muchos otros carteles de cine y música rock.

El cartel reproduce un proverbio del África: Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificabdo al cazador.

La desmemoria (1) / La desmemoria (2) / La desmemoria (3)
(c) Eduardo Galeano


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jueves, 9 de julio de 2009

La desmemoria (3)



La desmemoria/3

En las islas francesas del Caribe, los textos de historia enseñan que Napoleón fue el más admirable guerrero de Occidente. En esas islas, Napoleón restablecio la esclavitud en 1802. A sangre y fuego obligó a que los negros libres volvieran a ser esclavos de las plantaciones. De eso, nada dicen los textos. Los negros son los nietos de Napoleón, no sus víctimas.




jueves, 2 de julio de 2009

La desmemoria (2)



Fosa común de Oviedo (Wikimedia Commons, CC-BY-SA-2.0)





El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos reduce a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convitió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia; pero no se necesita ser Sigmud Freud para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria.


(c) Eduardo Galeano


En recuerdo de las víctimas de la represión franquista


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domingo, 28 de junio de 2009

La desmemoria (1)




La desmemoria/1


Estoy leyendo una novela de Louise Erdrich. A cierta altura, un bisabuelo encuentra a su bisnieto.

El bisabuelo está completamente chocho (sus pensamientos tienen el color del agua) y sonríe con la misma beatífica sonrisa de su bisnieto recien nacido. El bisabuelo es feliz porque ha perdido la memoria que tenía. El bisnieto es feliz porque no tiene, todavía, ninguna memoria.

He aquí, pienso, la felicidad perfecta. Yo no la quiero.

La desmemoria (2)
La desmemoria (3)

La desmemoria (4)
(c) Eduardo Galeano.