sábado, 21 de junio de 2008

Retrato de familia

(Familia Saying Grace, Antoon Claeissins, 1585. Wikimedia Commons, PD)


En casa, como buena gente del norte, nunca gritamos. Jamás. Ni discutimos ni hay conflictos entre nosotros. Nunca. Así nos educó mi madre y a ella la suya. La abuela decía que la familia es nuestra fortaleza, el cimiento de nuestra vida, y no cabe socavar ni asaltar tan preciado bien bajo excusa alguna. Y aquí me tenéis, en la penumbra, acechando por si veo otra vez a ese ángel pelirrojo que es mi sobrina.

© Luis Torregrosa López, 2008.

5 comentarios:

Hispa dijo...

Quiero suponer que no te has inspirado en el Congreso del PP, porque en ese caso, me voy a pasar la noche pensando en quién será esa sobrina pelirroja.
Sobre la identidad de la abuela y de la madre no tengo dudas.
Vale, se me ha ido la pinza. Sorry.

Isa S.B dijo...

Cuando la buena educación devuelve miradas tétricas, mejor usar la inteligencia y esconderse.
Un abrazo.

Lena dijo...

Yo tengo debilidad por los pelirrojos.

No así por los ángeles.

un beso, Luis!

Luis dijo...

Hispa no, aunque bien podría haberlo hecho. Nunca viene mal algo de humor. Un abrazo.

Luis dijo...

Isa, Lena, los entornos familiares son el espacio más peligroso para el ser humano. En los libros de familia deberían avisar en letras bien visibles: "La intimidad puede matar". Un abrazo.