viernes, 18 de julio de 2008

Precoz

(Wikimedia Commons, PD.)

"Arrea, que llegamos tarde", se dijo de joven, y despachó toda su existencia en un instante dejando los aparejos arrinconados, los raíles sin colocar, la estación sin concluir y el camino tan vacío y esteril que jamás hubo huellas ajenas que lo recorrieran.

© Luis Torregrosa López, 2008.

7 comentarios:

Lena dijo...

Lo leí cinco veces.

Las cinco veces levanté las cejas.

Las cinco veces el punzón.

Decide que me vas a pagar:

el analista o la borrachera.

(jaja)

Fantástico, Luis...as usual.

Un beso (o Mil...que eso me gustó y me lo copio!)

Yeli dijo...

Rutas y caminos
con raíces olvidadas
lamiendo tierra de realidades mutiladas.
Reflejos de horizontes oscuros y latentes
en los espejos de almas sedientas y ardientes.

Un abrazo
Yeli

Isabel Romana dijo...

¿Llegaba tarde para la muerte? Es duro pensar que nadie recorrerá las huellas o los caminos que dejamos. Quizá en eso consiste el aprendizaje del "ser hombre". Besos, querido amigo.

Luis dijo...

Lena, la borrachera. :)

Luis dijo...

Gracias por el poema Yeli. Un abrazo.

Luis dijo...

Isabel, sí, mucha gente corre desesperada hacia el final huyendo de él. Curioso. Un abrazo.

Ensada dijo...

Tengo un curioso deja vu con esta foto ¿Me podrias decir donde es? Un abrazo.