lunes, 7 de julio de 2008

Geógrafos


Desplegó el mapa, marcó los destinos, señaló los relieves y vaguadas y dispuso un viaje por mi cuerpo con la incompetencia de un turista.

© Luis Torregrosa López, 2008.

9 comentarios:

Lena dijo...

Adoro el amor torpe.

Los tropiezos.

Las risas.

(vaguada....una palabra bella)

Dos líneas que enamoran, Luis.

Besos

Yeli dijo...

Luis, deseo enlazar tu blog a uno de los míos. Por favor, déjame saber si tienes inconveniente.
Un abrazo
Yeli

Luis dijo...

Lena, el amor torpe como primeros lances de ese amor, depende. Hay muchos/as demasiado escasos de imaginación y con exceso de técnica. Besos.

Luis dijo...

Yeli, honrado, sin ningún problema. Me daré una vuelta por los tuyos, que no los conozco. Gracias.

mcarmen dijo...

Pero...�no va de una enfermedad?

Luis dijo...

Según se vea: hay enfermos de incompetencia.

Isabel Romana dijo...

Supongo que del turista también llevaría una cierta inocencia, curiosidad e interés. Vamos, creo que la imcompetencia queda más que compensada... Saludos cordiales.

Luis dijo...

Isabel, tiendo a diferenciar en mi cabeza el turista del viajero, y al primero siempre lo trato en sentido despectivo, como elefante en cacharrería. Quizá debería haber añadido "turista de masas" o algo similar. Un abrazo.

Isa S.B dijo...

Quizá fuera interesante entre la cartografía y el viaje una 'digitalización' parcial a la manera de unos dedos tímidos, apenas unos roces.
Me encanta ese aire de inexactitud a pesar de los mapas cuando del amor se trata.
Delicioso texto.
Un abrazo.