jueves, 10 de abril de 2008

Latitud 36º


Por las mañanas suelto al perro para que corra por la playa. Ayer salimos muy temprano y otra vez, como ya es habitual en los últimos meses, debimos regresar enseguida. Una vergüenza. Tanto pagar impuestos y la suciedad y la desidia nos comen por los pies: toda la playa llena de pateras y cadáveres.


© Luis Torregrosa López, 2002.

8 comentarios:

Hispa dijo...

Impactante microrrelato. Tranquilo, que ya llegará alguno que lo malinterprete.

Isa S.B dijo...

Una mini de escalofrío por lo que tiene de real, por esa iamgen de extrema desolación que se queda varada entre tus letras horadando conciencias.
Muy bueno,como de costumbre.

Julie dijo...

madre mia!!! que choque...
pobres aquellos que tienen que dejar su pais, su familia, sus costumbres, su hogar, para llegar a otro desconocido donde no saben que va a pasar sí conseguirán trabajo o vagabundearan por las calles( sí saben que existen este tipo de calles...) y sí serán bien recibidos o no.

Y encima la gran mayoria vienen engañados, y muchos mueren en el camino...

Ciao y encantada de leerte

javier dijo...

¡LIBERA AL PERRO!. Puedes tener problemas. Te vigilan.

Un abrazo, torre.

Luis dijo...

Seguro Hispa. Hay quien tiene los ojos en la tarjeta de crédito. Un abrazo.

Luis dijo...

Ya sabes Isa que el realismo nos supera con creces. A veces creo que dejamos la ficción para ser meros testigos. Un placer, como siempre.

Luis dijo...

Julie, es el drama de todos los días en tantas tierras y épocas que parece mentira que lo repitamos una y otra vez. Bienveniday gracias.

Luis dijo...

Javier, chaval, no hay nada mejor como una mirada liberal-liberal por aquí. Habrás de colocarte una pegatina diferenciadora porque la "Espe" manosea el término. Un abrazo.