domingo, 28 de junio de 2009

La desmemoria (1)




La desmemoria/1


Estoy leyendo una novela de Louise Erdrich. A cierta altura, un bisabuelo encuentra a su bisnieto.

El bisabuelo está completamente chocho (sus pensamientos tienen el color del agua) y sonríe con la misma beatífica sonrisa de su bisnieto recien nacido. El bisabuelo es feliz porque ha perdido la memoria que tenía. El bisnieto es feliz porque no tiene, todavía, ninguna memoria.

He aquí, pienso, la felicidad perfecta. Yo no la quiero.

La desmemoria (2)
La desmemoria (3)

La desmemoria (4)
(c) Eduardo Galeano.

4 comentarios:

Isa SB dijo...

Ummm... siempre es conveniente rechazar la perfección, quizá porque no existe, quizá porque no hay nada más allá.
Me gusta eso de los pensamientos del color del agua (siempre y cuando no esté en proceso de eutrofización).
Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Yo tampoco la quiero. Tengo la impresión de que la identidad se preserva mientras conservamos la memoria, luego ya, ¿qué importa quien seas o quien hayas sido? Saludos cordiales.

Liki Fumei dijo...

Fantástico paralelismo: todo un hallazgo.

Luis dijo...

De acuerdo con ambas. Nada más hermoso que la imperfección, esa torpeza natural que nos permite meter la pata y poder darnos el gusto de rectificar.