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viernes, 12 de junio de 2009

Olivo del camino (I)


[1] CLIII

OLIVO DEL CAMINO


A la memoria de D. Cristobal Torres


I



Parejo de la encina castellana

crecida sobre el páramo, señero

en los campos de Córdoba la llana

que dieron su caballo al Romancero,

lejos de tus hermanos

que vela el ceño campesino -enjutos

pobladores de lomas y altozanos,

horros de sombras, grávidos de frutos-,

sin caricia de mano labradora

que limpie tu ramaje, y por olvido,

viejo olivo, del hacha leñadora,

¡cuán bello estás junto a la fuente erguido,

bajo este azul cobalto,

como un árbol silvestre, espeso y
alto!


II


Hoy, a tu sombra, quiero

ver estos campos de mi Andalucía,

como a la vera ayer del Alto Duero

la hermosa tierra encinar veía.

Olivo solitario,

lejos del olivar, junto a la fuente,

olivo hospitalario

que das tu sombra a un hombre pensativo

y a un agua transparente,

al borde del camino que blanquea,

guarde tus verdes ramas, viejo olivo

la diosa de ojos glaucos, Atenea.

(....)

Antonio Machado, Nuevas Canciones, editorial Mundo Latino.


viernes, 19 de septiembre de 2008

Sueños de septiembre (regreso)


God sleeps in Rwanda


Anoche soñé que oía
a Dios, gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!



Antonio Machado, ''Proverbios y cantares''.

jueves, 3 de julio de 2008

Rasgos patrios (I)



Antonio Machado. Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).

El español suele ser un buen hombre, generalmente inclinado a la piedad. Las prácticas crueles —a pesar de nuestra afición a los toros— no tendrán nunca buena opinión en España. En cambio, nos falta respeto, simpatía y, sobre todo, complacencia en el éxito ajeno. Si veis que un torero ejecuta en el ruedo una faena impecable y que la plaza entera bate palmas estrepitosamente, aguardad un poco. Cuando el silencio se haya restablecido, veréis, indefectiblemente, un hombre que se levanta, se lleva los dedos a la boca, y silba con toda la fuerza de sus pulmones. No creáis que ese hombre silba al torero —probablemente él lo aplaudió también—: silba al aplauso.

domingo, 27 de abril de 2008

Estos días azules y este sol de la infancia



Antonio Machado murió en soledad y pobreza.

Antonio Machado murío en soledad y pobreza en Colliure.

Antonio Machado murió en soledad y pobreza en Colliure, en el exilio.

Antonio Machado murió en soledad y pobreza en Colliure, en el exilio, abandonado de todos menos de su hermano José, su madre y su cuñada.

Dios tenga piedad de nuestras almas porque abandonamos a Antonio Machado a las puertas de la muerte mientras su madre agonizaba en la habitación de al lado.

© Luis Torregrosa López, 2007.